A nadie le sorprende hablar de crisis o de dificultades de financiación hoy en día. La situación económica global ha posibilitado la aparición de nuevas alternativas para poder llevar a cabo proyectos empresariales.
En este contexto, surgen iniciativas colectivas bajo el paraguas del término Crowdfunding que viene a significar el esfuerzo que realiza un colectivo de personas o institución para llevar a cabo un proyecto o empresa. Tiene un claro antecedente en las acciones de patrocinio-mecenazgo o en las donaciones, y ha encontrado en Internet y las redes sociales su caldo de cultivo.
Webs como lanzamos.com, verkami.com, kickproject.com o goteo.org se dan a conocer viralmente por la red con relativa rapidez y obtienen en pocos meses lo que las entidades financieras les niegan a emprendedores por falta de avales.
La forma de colaboración supera la mera aportación económica, surgiendo entorno a cada Web comunidades de usuarios que desarrollan todo tipo de tareas, desde la comunicación del proyecto, hasta la traducción de la idea a otros idiomas, pasando por la creación de redes de expertos.
El mundo y los mercados están cambiando y si iniciativas como el Crowdfunding sirven para crear empleo o materializar proyectos de cooperación y desarrollo, bienvenidas sean. Como decía el malogrado Lazarillo de Tormes: “El hambre agudiza el ingenio”.




