Gracias a Internet hoy tenemos acceso a cualquier tipo de información. Pero esto no queda aquí, la comunicación es bidireccional, igual que nos ofrece conocimientos, nosotros podemos crearlos, o incluso reciclarlos. Es difícil de calcular el número de blogs activos que existen en la actualidad en el mundo, pero lo que sí sabemos es que para crear un post hacen falta datos, fuentes, de las que nos enriquecemos y cogemos trocitos para hacer nuestra propia creación.
Todos los que nos dedicamos a hacer crecer, difundir, crear, compartir responsabilidad social, encontramos en la red el canal más propicio para comunicarnos.
Lo primero que conocemos en la historia del reciclaje es de 1690 en Estados Unidos, donde la familia Rittenhouse utilizaba su fábrica para transformar trozos de tela y algodón y convertirlos en papel (Ackerman, Frank. (1997). Why Do We Recycle?: Markets, Values, and Public Policy). Desde entonces el reciclaje ha avanzado y se ha extendido a numerosos campos (vidrio, plástico, madera…) y hasta se ha puesto de moda.
A través de Internet podemos aprender a reutilizar y sacarle partido a muchos materiales, pero también a informaciones. Los temas que llegan a oído de la sociedad antes han surgido de forma individual y por su interés, se han ido extendiendo.
Lo mismo sucede con la responsabilidad social, antes ha tenido que existir una responsabilidad individual. Este compromiso particular del que hablamos nace de la preocupación por el buen futuro de la sociedad (medio ambiente, conciliación, sostenibilidad, etc.), y poco a poco con la ayuda de Internet se está consiguiendo que personas de distintas partes del mundo con intereses afines estén en contacto.
En esto consiste la responsabilidad social, en extender a la sociedad el compromiso individual para hacerlo común.





